Lujo, ¿gente rica y superficial?

¿Está justificado que un vestido valga miles de euros? ¿la gente rica es superficial y tira el dinero o simplemente disfruta de lo que tiene?

 

En 2016 el 1% de la población más rica acumulará más riquezas que el otro 99%. Desde los años ochenta la brecha entre ricos y pobres no ha dejado de crecer, y no se libra casi ningún país.

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Billetes de 200 y 500 euros

De un tiempo a a la actualidad, ha surgido el concepto de “super ricos” para referirse a este 1% de multimillonarios que tienen pisos de lujo en las principales ciudades del mundo, jets privados, yates gigantescos, y cuya forma de vida es desconocida para el resto de los mortales. Mil seiscientos españoles son ultramillonarios, eso quiere decir que tienen más de 25 millones de euros y toda clase de lujos a su alcance.

El mundo del lujo lo abarca todo, desde coches hasta casas, desde ropa hasta islas privadas.

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Coche de alta gama (Ferrari)

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¿Provocan cáncer las carnes procesadas?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dicho que sí. Las carnes procesadas, es decir, las salchichas, las hamburguesas, los embutidos o el bacon, pueden producir cáncer. Según el nuevo informe de esta organización, el consumo de carne roja también podría resultar cancerígeno.

El sector cárnico europeo, encargado de la producción y venta de productos cárnicos en toda Europa, rechaza firmemente las acusaciones viéndose afectados por dicho anuncio, y el Ministerio de Sanidad pide prudencia hasta que la Unión Europea analice ese informe.

 

En cualquier caso, es importante recordar que el riesgo adicional de estos alimentos para una persona es limitado, según reconoce incluso la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) en un comunicado. En concreto, calcula que el consumo diario de 50 gramos de carne procesada aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%.

Pero ese consumo ha de ser continuo, durante años, para tener ese efecto. Esto supone que “para un individuo, el riesgo es pequeño, pero aumenta con la cantidad consumida”, según ha explicado Kurt Straif, uno de los responsables del trabajo. Dado el alto consumo de este tipo de alimentos en muchos países existe un “impacto en la incidencia global del cáncer importante para la salud pública”.

Carnicería
Carnicería

En un comunicado, la Federación Europea de Asociaciones Cárnicas advierte de que “no es un único grupo de alimentos específicos por sí mismos el que define los riesgos asociados con la salud, sino la dieta en su conjunto, junto con algunos otros factores”. Aseguran que el riesgo relativo de cáncer colorrectal derivado del consumo de productos cárnicos es menor que el producido por otros factores de riesgo como enfermedades de colon, el índice de masa corporal (IMC), la falta de actividad física y el tabaco. Y factores ambientales como el aire exterior e interior, contaminantes de suelo y contaminantes presentes en aguas de consumo humano, han mostrado valores de riesgo mucho mayores en diferentes tipos de cáncer.

Además, recuerdan que el consumo medio de carne y productos cárnicos en la Unión Europea es de 24 gramos al día. Esta cantidad es inferior a la ingesta de 50 gramos al día que según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) aumentan el riesgo de padecer cáncer colorrectal. Y admiten que “como con cualquier otro alimento, un consumo excesivo nunca es apropiado”. Por todo ello, el sector cárnico recomienda “un enfoque más global” sobre el tema, “dada la amplia gama de productos cárnicos producidos en la Unión Europea que presentan valores nutricionales óptimos, que satisfacen las diferentes necesidades de los consumidores”.

Trastornos alimenticios: una ‘epidemia silenciosa’ cada vez más extendida

¿Por qué se somete alguien a la tortura de no comer o de comer y castigarse por ello?

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Esta es una preocupación constante en las personas, que se viene incrementado debido a los mensaje subliminales que la televisión, la publicidad o la moda emiten sobre la belleza física. Un aspecto muy relevante es la proliferación de páginas en Internet en las que se ensalza la anorexia y se asesora sobre los métodos más efectivos para adelgazar. Se exhiben fotos con delgadeces extremas como modelo y objetivo a conseguir, sobre todo entre los adolescentes. El mensaje que se repite es “estar delgada proporciona éxito y felicidad”.

Los jóvenes de hoy han crecido con el estereotipo del “cuerpo perfecto”. Para lograrlo, suelen someterse a dietas estrictas, ejercicio físico exagerado, provocarse vómitos (bulimia), así como usar indebidamente laxantes y diuréticos  para prevenir el aumento de peso.

Los síntomas de ansiedad, depresión y aislamiento social son otras de las consecuencias asociadas a la evolución de los trastornos alimenticios y la pérdida de peso. Algunos de los enfermos incluso tienen ideas suicidas. De hecho, la anorexia es el trastorno psíquico con la cifra de mortalidad más alta, no solo por la desnutrición y sus
consecuencias, sino también por los suicidios.

Es complicado establecer parámetros comunes responsables de la anorexia, debido a su componente psicológico y a la gran variedad de signos y síntomas entre unos pacientes y otros.

Los estudios desarrollados que han intentado determinar  el origen de la patología no han sido concluyentes, arrojando como origen la suma de varios factores predisponentes. Estas investigaciones incluyen factores individuales, entre los que se incluyen componentes géneticos  y alteraciones psiquiátricas como depresión o trastorno obsesivo-compulsivo, factores familiares como la presencia de alcoholismo o trastornos mentales en familiares de primer grado (padres y hermanos), y  factores culturales como cánones de belleza inalcanzables impuestos por la sociedad y un culto exagerado al cuerpo.

Además en estos estudios también apuntan como factor precipitante, la iniciación de dietas restrictivas.

El tema es grave, son enfermedades que pueden provocar la muerte y si no se tratan a tiempo se pueden convertir en crónicas, es decir, para toda la vida.

Una persona sana ingiere al día una media de 2000 calorías. Quienes padecen un trastorno de la conducta alimentaria viven obsesionadas por consumir el mínimo de calorías diarias, una cantidad situada entre las 600 y 800 calorías.

Muchos de los afectados no son conscientes de sufrir una enfermedad, y los familiares a menudo ni siquiera saben que los trastornos alimenticios también afectan a los hombres. Situándose en un 10% frente al 90% de pacientes que son mujeres.

La anorexia y la bulimia ya no son enfermedades de adolescentes, hoy los trastornos de la conducta alimentaria afectan a personas de todas las edades.