Se aprueban los seis meses de estado de alarma

Hace exactamente diez meses, nos encontrábamos en vísperas de reyes pensando en lo que nos depararía el nuevo año. Como de costumbre, fantaseábamos entre polvorones con mejorar la temporada pasada, pero dos meses después la vida se truncó para todos. La incógnita de un virus empezó a sonar en la televisión y aquello que parecía algo lejano, de una ciudad desconocida, se convirtió en nuestra principal preocupación y el condicionante de nuestra vida. 

Nos encontramos a tan solo sesenta días de acabar el año y tras dos estados de alarma y un confinamiento de dos meses, España sigue perpleja por la rápida y feroz propagación del Coronavirus. Solo queda acatar las nuevas medidas y esperar a que todas las restricciones propuestas por el estado sean efectivas. 

DOMINGO 25 DE OCTUBRE

Hace dos domingos España volvió a sentarte a escuchar las medidas impuestas por el Gobierno para contener la propagación del Coronavirus. Una vez más, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, compareció durante horas para explicar las decisiones planteadas en el Consejo de Ministros, pero, esta vez, la incertidumbre fue mayor. Tras vivir una primera oleada de contagios que ha afectado a millones de personas en todo el mundo, las decisiones no podían tambalearse. Por ello, el objetivo principal del día fue imponer el estado de alarma en todo el territorio nacional desde ese mismo momento hasta el 9 de Noviembre y hacerlo prorrogable durante los seis meses siguientes.

Tal como expresó Pedro Sánchez, la situación en la que se encuentra el país es límite. Por esto era imprescindible defender la prórroga del estado de alarma en el Pleno del Congreso que se celebraría cuatro días después de esta comparecencia. 

DÍA 29 DE OCTUBRE: LA DECISIÓN NO PUEDE ESPERAR

Durante cuatro días la nación estuvo en vilo. La opción de prorrogar el estado de alarma durante seis meses tuvo mucha repercusión y los medios se hicieron eco de ello. Fueron muchas las opiniones y muchos los políticos que participaron en este debate, pero la decisión debía esperar.

El jueves 29 de octubre el día empezó pronto y el Pleno abrió sus puertas para recibir la propuesta del Gobierno, que sería defendida por el ministro de Sanidad, Salvador Illa

LLEGADA AL PLENO

Las puertas del congreso de abrieron y para sorpresa de todos apareció el presidente Pedro Sánchez. El día anterior, muchos quedaron perplejos al conocer que éste no defendería la prórroga del estado de alarma sino que lo haría el ministro Salvador Illa

El ministro y el presidente se saludaron previstos de sus mascarillas y tomaron asiento a la par que sus compañeros en el Pleno. Durante unos minutos pudimos ver al ejecutivo hablando mientras que Salvador Illa revisaba su discurso. 

LA PRESIDENTA DA INICIO AL PLENO

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, encendió el micrófono en medio del escándalo y la sala pareció quedarse vacía. Durante un minuto introdujo el motivo de la celebración delpleno y dió la palabra, en nombre del gobierno, al ministro de Sanidad.

Salvador Illa se situó delante del micrófono, bebió un sorbo de agua y comenzó su exposición dando el pésame a los fallecidos por la Covid-19. También expresó gratitud al sistema nacional de salud en medio de los aplausos del congreso. 

La defensa del ministro comenzó con la contextualización de la actuación del gobierno durante los primeros meses de pandemia. Durante unos diez minutos, se expusieron las medidas utilizadas en la primera ola y los resultados que tuvieron en las seis prórrogas del primer estado de alarma. Illa, responsabilizó a las comunidades autónomas sobre el control de la desescalada y recalcó la obligación que tienen actualmente de seguir aportando información epidemiológica al ministerio. 

Llegadas las nueve y veinte de la mañana, el ministro comenzó a hablar del presente y de los escenarios futuros incluyendo los presupuestos destinados a la sanidad, los planes de contingencia y las nuevas estrategias para frenar la propagación del virus. 

COMIENZA LA DEFENSA

Durante unos minutos el debate tuvo como centro las cifras de contagios de la nación, haciendo hincapié en la grave situación en la que se encuentra el país. Mencionó las medidas y restricciones que están imponiendo muchos países de Europa y recalcó que la segunda ola es distinta a la primera. 

Con respecto a la defensa del estado de alarma, recalcó que sería diferente al primero y que el poder decisivo recaería en los presidentes autonómicos y el Consejo Interterritorial de Salud.

Illa propuso comparecer cada quince días y que el presidente lo hiciera cada dos meses durante este estado de alarma. En este momento, lanzó la posibilidad de quitar el decreto en marzo si las condiciones eran favorables y se dirigió al partido popular para intentar conseguir su voto a favor, reforzando la idea de que estas propuestas son constitucionales. Así, solicitando el respaldo parlamentario terminó la petición de la prórroga del estado de alarma. 

ESCUCHAMOS LAS RESPUESTAS

Los representantes de los grupos parlamentarios no tardaron en subir al estrado. El primero fue Pablo Casado, líder del Partido Popular, que recalcó la ausencia del Presidente del gobierno Pedro Sánchez. Durante la intervención de Casado, pudimos ver una lista de reproches donde mostró continuamente su desacuerdo con el estado de alarma. Tras diez minutos de discurso, el líder del PP mostró su clara abstención y su intención de ir a la Comisión de Venecia.

En el discurso de casado el ministro no perdió el interés. El congreso se llenó de ruido en varias ocasiones para replicar al líder del partido pero inmediatamente se mantuvo en silencio tras el toque de atención de la presidenta de la cámara. Tras terminar, en medio de los aplausos de su partido, subió al estrado Santiago Abascal, líder del grupo parlamentario Vox. 

Santiago Abascal comenzó el debate apelando a la inconstitucionalidad. Reprochó a Sánchez no subir a la tribuna y cargó a su vez con el líder de la oposición, Pablo Casado. Tras un discurso cargado de quejas, en la que llamaba locos a los dirigentes del gobierno, concluía su discurso con su voto negativo además de su intención de apelar al tribunal Constitucional. 

DOS HORAS DE RESPUESTAS DONDE EL CONGRESO SE VUELVE FRÍO

Tras dos intervenciones muy concluyentes Meritxell Batet dió la palabra a Pablo Echenique, de Unidas Podemos. En su discurso defendió los presupuestos del gobierno y se centró en la actuación de los demás grupos parlamentarios para justificar la prórroga del estado de alarma.  

Rufián Romero, del grupo parlamentario republicano, comenzó denunciando la situación de Cataluña mientras transmitía sus quejas al gobierno. El líder de ECR arremetió contra el gobierno durante todo su discurso, mostrando su disconformidad con el control del país en el estado de alarma. Concluyó con: “Que el peor año de nuestras vidas valga la pena”

Durante dos horas y media, intervinieron los grupos parlamentarios respondiendo al ministro Salvador Illa. En este periodo los diputados ironizaron o se quejaron, en su mayoría, por la ausencia de Sánchez y pidieron respuestas al ministro que se encontraba solo en su fila ocultándose tras la mascarilla. También se tuvo muy presente el discurso de Angela Merkel en Alemania o Macron en Francia. 

Desde las once de la mañana los representantes parlamentarios expusieron sus ideas, destacando la intervención de Borràs, por hablar directamente al ministro en Catalán, la de Iñigo Errejón, por mostrar su voto a favor para ayudar al país y no al gobierno o Inés Arrimadas que basó su discurso en los reproches, a pesar de apoyar la prórroga del estado de alarma.

Sobre las doce y media de la tarde, el ministro de Sanidad  subió a la tribuna de nuevo para responder a los diputados. Empezó con Casado achacándole falta de criterios sanitarios, mientras el líder del PP se reía. Y siguió con Abascal, pidiendo respeto a los profesionales de la sanidad pública.

Después de estas contestaciones continuó respondiendo a los diputados mostrando su acuerdo y desacuerdo con los diferentes discursos. Durante media hora, centró su respuesta en los ciudadanos y en los factores sanitarios mientras defendía al presidente del gobierno Pedro Sánchez

RÉPLICAS DE 5 MINUTOS

Después de la respuesta de Salvador Illa la presidenta del congreso anunció que los grupos parlamentario tendrían una replica de 5 minutos para seguir debatiendo con el ministro. 

En el mismo orden fueron subiendo los diputados a la tribuna mostrando cada vez más clara su decisión final.  Los reproches siguieron lanzándose al gobierno mientras el representante Illa, escuchaba atentamente. Los grupos parlamentarios mantuvieron el mismo discurso durante los cinco minutos de intervención aunque pudimos ver nuevos roces entre parlamentarios como Abascal y Echenique o Rufían y Abascal.

Al finalizar las réplicas, el ministro concluyó su discurso desde su asiento. 

LLEGA LA VOTACIÓN

Casi eran las dos de la tarde y la presidenta del Congreso Meritxell Batet recordó el procedimiento para votar. En cuanto terminó de hablar el congreso se alzó y comenzaron a debatir entre ellos, causando un gran estupor en la sala.  El ministro Salvador Illa, volvió a su sitio portando una mochila mientras Pablo Casado vigilaba lo que ocurría en el pleno desde su asiento. 

La presidenta volvió a tomar la palabra y dió paso a la votación de las propuestas de los grupos parlamentarios. Una hora y media después todos los parlamentarios tomaron asiento para proceder a la votación de la prórroga del estado de alarma. 

Meritxell Batet comenzó a dar los resultados. El gobierno sacó 194 votos a favor, 99 abstenciones y 53 votos negativos por lo que en cuestión de segundos ya era vigente la prórroga del estado de alarma.

LA PRÓRROGA YA ES EFECTIVA

A pesar de las abstenciones y los votos en negativo, a las cuatro de la tarde ya se había aprobado la propuesta por mayoría simple. El Congreso se sumergió durante seis horas en un debate intenso y acalorado en el que el ministro de sanidad, Salvador Illa, tuvo que lidiar con reproches, insultos y quejas de muchos diputados, pero, aún así, estas horas sirvieron para sacar adelante la propuesta del ejecutivo, que al fin y al cabo, no es más que una estrategia para frenar de alguna manera la crisis del coronavirus