Se firma RCEP, el mayor acuerdo comercial del mundo

Mientras que el mundo y los mercados centran su atención en la recuperación de la Covid-19 y las vacunas, los países de la región de Asia-Pacífico han firmado el mayor tratado de libre comercio del mundo

Los 15 países que forman el nuevo bloque. Extraído de la videoconferencia para la firma del tratado de constitución de la RCEP

Los líderes de Asia han firmado en Hanoi el tratado de libre comercio que eliminará los aranceles a las importaciones de los próximos 20 años entre los estados de Asia y el Pacífico. Contempla también aspectos relativos a la las telecomunicaciones, los entes financieros, la propiedad intelectual y el comercio electrónico.

Participan en él los diez miembros de la Asociación de Países del Sudeste asiático (ASEAN): Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Vietnam, y también las grandes potencias de China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda

Los dirigentes de las potencias del RCEP (2020) Fotografía propiedad de la Asociación de Naciones del Sur de Asia

Se trata del mayor tratado de libre comercio hasta la fecha, pues los miembros firmantes suman 2.200 millones de personas, casi un tercio de la población mundial, y un 30% del Producto Interno Bruto del planeta. Superan, por tanto, al T-MEC, formado por EEUU, Canadá y México, al de la Unión Europea y al Acuerdo de Asociación Económica (AAE), entre la Unión Europea y Japón, que supone el 35% del comercio mundial.

Para Sven Schubert, director de estrategia con divisas de Vontobel AM., en una entrevista realizada para Consenso de Mercado, este tratado es muy positivo en la región desde el punto de vista económico y Asia va a fortalecer su poder. “La recuperación de la zona ya es un hecho. Se debe a que muchos países asiáticos han manejado la crisis de la COVID-19 mejor que los países europeos o americanos”.

El foco de la economía mundial se ha centrado ahora en la mayor potencia asiática, China. El país, que ha ido consolidándose como gran exponente económico a medida que ha desarrollado políticas de apertura y asimilación del libre mercado, crecerá aún más gracias a este acuerdo. Por otra parte, preocupan las consecuencias negativas que puede tener el acuerdo en las relaciones de esta nación con las que no forman parte del pacto.

Otro interrogante es el futuro de la relación entre Estados Unidos y China. Ambas potencias han mostrado una tensa relación con la administración de Trump al frente de la Casa Blanca. La guerra comercial que estaban llevando a cabo ambos escaló gradualmente según se sucedía el mandato del expresidente. Sin embargo, China depende de países extranjeros en sectores como la tecnología, pues solo produce el 30% de lo que consume.

Por ello, continuará dependiendo de un panorama comercial mundial dependiente de los Estados Unidos. Seguirá abierta a inversores y productores extranjeros para seguir ascendiendo en la cadena de valor, pero su objetivo será reducir progresivamente la relación y la dependencia de países influenciados directamente por Norteamérica.

 “El Fondo Monetario Internacional ha demostrado que el comercio mundial va de la mano de la innovación. Por lo tanto, cerrar un país a los inversores extranjeros sería un gran error”, afirma Sven Schubert. 

Cabe señalar que el acuerdo supone, además, el acercamiento entre potencias enfrentadas por sus diferencias en el ámbito político durante décadas, como China con Japón o con Australia. «El RCEP ha conseguido que naciones con posturas opuestas se hayan coordinado para conseguir un bien común» dice Deborah Elms, de la organización Asian Trade Centre.