De propiedad de la familia Franco a patrimonio del Estado: la historia del Pazo de Meirás

El 10 de diciembre el Estado ha recibido el Pazo de Meirás tras 82 años en posesión de los Franco

Pazo de Meirás / Foto: Cabalar

En el concello de Sada (A Coruña, Galicia) se encuentra el Pazo de Meirás. Emilia Pardo Bazán mandó construir este edificio de estilo románico a finales del siglo XIX. Tras la muerte de la escritora, en 1921, sus herederas donan el pazo a la Compañía de Jesús. Posteriormente, en 1938, en plena Guerra Civil y con Francisco Franco en el poder, los dirigentes franquistas de A Coruña, ofrecen el pazo al dictador como residencia de verano. Puesto que se crea una Junta Provincial Pro Pazo del Caudillo, encabezada por el Gobernador Civil de A Coruña, Julio Muñoz Aguilar, y el banquero Pedro Barrié de la Maza. Esta comisión tenía como objetivo la recaudación de fondos para la restauración del edificio. Así, el pazo pasa a manos de Franco a partir de donativos forzosos que empresas, ayuntamientos y vecinos realizan. En un reportaje de Equipo de Investigación (La Sexta), una vecina de A Coruña afirmaba que “era una cosa que había puesto el Estado y tenía que pagar el pobre y el rico”.
“Se le entrega en un acto oficial en forma de dos pergaminos, ninguno de los cuales existe en la actualidad, solo una copia. Esta situación va a durar tres años, en 1941 se inscribe como propiedad directa de Franco, pero en esos tres años hay una situación de limbo legal”, declara el historiador Emilio Grandío. En 2007 se supo que el pergamino de entrega del pazo a Franco había desaparecido sospechosamente, desde la abogacía del Estado consideran que hubo fraude y lo llevaron a juicio para hacerlo de titularidad pública.
“Con la muerte de Franco el Pazo de Meirás queda reducido a la memoria local, el tema surge cuando en 1978 el pazo sufre un incendio, los testimonios hablan de que se produjo por un cortocircuito”, dice Emilio Grandío, historiador.

En 2008, el Pazo de Meirás fue declarado Bien de Interés Cultural, a pesar de la negativa de la familia Franco, permitiendo al público las visitas durante 4 días al mes como mínimo, aunque esto no se hizo efectivo hasta el 2011. “La declaración de Bien de Interés Cultural se basa en dos momentos o etapas de la historia del sitio: cuando era propiedad de Emilia Pardo Bazán y cuando fue propiedad del Estado durante la dictadura, que determinaron su interés histórico y patrimonial” declara Benito Portela, alcalde de Sada.
A raíz de este hecho, se pronunciaron numerosas manifestaciones, alegando: “devuélvanos el Pazo, si no hay lío, que el pueblo lo pagó de su bolsillo”. Es en el 2018, cuando tras la asunción de gestión del pazo por parte de la fundación Francisco Franco un año antes, se crea la Xunta Pro Devolución do Pazo, la cual realiza un informe histórico-jurídico que finaliza con el acuerdo unánime de la diputación de A Coruña para recuperar el pazo.

En julio del presente año se abrió el juicio por el Pazo de Meirás, que ha concluido el pasado 10 de diciembre con la entrega del edificio a patrimonio del Estado. “Es un día que deja una sensación de justicia histórica. Creo que es una devolución de un bien a las manos de las que nunca debió haber salido”, declaraba Consuelo Castro, abogada del Estado, para RTVE. Y es que, “el Pazo de Meirás es un perfecto ejemplo de las deficiencias y huecos legales arrastrados desde los primeros años de la transición democrática. El olvido sobre estos hechos ha sido legitimado administrativamente por el uso particular de la propiedad durante 80 años”, afirma Emilio Grandío, historiador. “Cuando se hace justicia la alegría es inmensa”,anuncia Benito Portela, alcalde de Sada.
Actualmente estamos pendientes del inventario que se está realizando, ya que hay 697 bienes y hace falta determinar cuáles son de titularidad privada. “También para determinar que bienes están asociados al sitio histórico y que obligatoriamente deben permanecer en el pazo para preservar básicamente su integridad y salvaguardar el conjunto histórico en su integridad”, afirma Benito Portela, alcalde de Sada.
Otra de las grandes polémicas que suscita este inmueble son las esculturas del Maestro Mateo, recogidas del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago, y por tanto, de gran valor histórico, pero que la justicia ha determinado en dos ocasiones que pertenecen a la familia Franco. Este debate se podría cerrar con la declaración del Tribunal Supremo.