Debate sobre la escandalosa derrota del benjamín del Villaverde contra el Real Madrid

Golear en exceso en el fútbol base ha sido siempre un debate recurrente en los campos, clubes, entrenadores… ¿Es humillar al rival? ¿Bajar el ritmo es faltar al respeto a tu contrincante?

En este contexto, ha vuelto a saltar la chispa y el desencadenante ha sido el partido de benjamines (8 y 9 años) del Villaverde contra el Real Madrid que jugaron el 12 de diciembre. El filial blanco se impuso por 0-31, un resultado demasiado impactante pero muy común en estas categorías. 

Con la polémica servida, Juan Antonio Cozar, presidente del Villaverde, considera que “esto no puede quedar así. Hay que cambiar esta norma en una Asamblea de la Federación Madrileña. Voy a proponer que los benjamines de clubes profesionales (Madrid, Atleti, Rayo…) se enfrenten a los alevines (10-11 años) de los más modestos. Eso hacen en Andalucía. Me voy a dejar la vida para que esa humillación no la sufra nadie”. 

Santiago de la Fuente, árbitro de fútbol de la categoría juvenil, ha sido partícipe de situaciones similares a las del partido del benjamín del Real Madrid y considera que, “en estas categorías donde la edad es muy baja, se debería enseñar a los jóvenes que se lo pasen bien y disfruten jugando. Para evitar este tipo de casos, lo suyo sería equilibrar los equipos con chavales de mejor y peor calidad, fomentando así el compañerismo al mismo tiempo que, aprender de aquellos a los que se les da mejor el juego”. Además,  considera que cuando “se mete un número tan elevado de goles, la moral y los ánimos de los perdedores, siguen siendo la misma tanto si se pierde por 5 como por 35 goles, es más, si se da el caso, el partido deja de ser una diversión para convertirse en un suplicio en el que nadie gana”.  

Por su parte, De la Fuente, resalta que llegar al cambio en esta situación es “complicado debido a las promesas de los `grandes´clubes que captan la ilusión de los jóvenes de jugar en sus equipos ofreciéndoles además, falsos sueños como el de llegar a ser una `estrellas´ de fútbol”.  Y concluye diciendo que, “esta situación tan desigual se da en chicos tan jóvenes ya que se favorece más el hecho de buscar y encontrar `futuros profesionales´ que el de jugar al fútbol de manera divertida como debería ser a esas edades”.

Sobre este aspecto, Daniel Cantero, antiguo entrenador de fútbol base de los equipos, C.D. Los Ríos y La Encina, propone a la Federación “poner un límite de fichas de equipos que se inscriben en cada categoría y facilitar el acceso a las instalaciones deportivas de todos los equipos por igual, ya que al fin y al cabo son todas públicas”. Reclama que “los equipos con campo propio hacen hasta 8 equipos de niños de 8/9 años (A, B, C, D…), dejando a los equipos más humildes sin niños y casi abocados a desaparecer. De hecho, el resto de equipos al final se acaban nutriendo de sus descartes. En nuestro ejemplo, hemos perdido el fútbol base”.  

No obstante, también hay quienes están en contra como Sergio Matabuena, ex futbolista del Racing y actual entrenador de los benjamines de dicho equipo. Matabuena vivió un caso similar cuando su equipo ganó al Calasanz por 34 goles y ya en ese momento opinó que, “pese a la advertencia del entrenador del equipo contrario, yo no puedo pedirle a mis jugadores que se queden parados. Se está juzgando mi actitud y la de mis jugadores, de la que yo me responsabilizo. Mi labor es que los niños se comporten bien, con respeto al árbitro y al rival, tal y como lo hacen siempre, con educación”. 

Karen Piqué Diaz, entrenadora en el benjamín A del equipo de Lleida Esportiu además de, ayudar en el Juvenil A que juega en división de honor, ha vivido situaciones similares desde la perspectiva de cada parte en diferentes partidos. Incluso ha llegado a perder 16-0. En otras ocasiones, su equipo podría haber ganado por una diferencia mayor a 10 goles, sin embargo, defiende no pasar nunca de esa cifra. En este caso, bajo su punto de vista considera que «lo único que se puede conseguir con un resultado de 0-31 es la ridiculización y desmotivación de unos niños que, lo que quieren, es ir a jugar un partido de fútbol para estar con sus compañeros pero, que al final, lo que se acaban llevando es una gran frustración. Por otra parte, el equipo que ha ganado, el Real Madrid, no tiene en cuenta como se sienten los rivales, es una falta de respeto y de empatía. Hay que destacar del Villaverde las ganas de aprender que tienen sus jugadores, las ganas de superarse y también el esfuerzo que realizan semana tras semana para poder salir airosos de este tipo de situaciones».

La entrenadora Karen Piqué. Foto de Xavier Batalla.
La entrenadora Karen Piqué Diaz con su hermano y jugador, Josep Piqué. Foto de Xavier Batalla.

Piqué, sostiene que «para la edad tan temprana de estos jugadores es muy fácil que les queden secuelas como la baja autoestima o, incluso, una desmotivación tan grande como para querer dejar de jugar. Esto no se puede permitir pero, lo triste es que, los primeros que fomentan esta competitividad negativa son las federaciones desde pre-benjamines (6-7años) ya que, desde esta categoría hasta la de amateurs, disponen de clasificaciones con ascensos y descensos. De hecho, uno de sus criterios es una tabla de goleadores en la que el máximo goleador obtiene un premio». Y agrega, «no puede ser que las federaciones no limiten un resultado como pasa en el baloncesto cuyo marcador se limita hasta 10 goles, a partir de ahí no se cuentan». Por último, propone a los entrenadores «transmitir valores a sus jugadores que, no solo les sirvan en el fútbol, como también en su día a día como personas».

Esta visión también la comparte, Carlos Rasines Cano, que entrenó, el año pasado, a los benjamines del Atlético de Perines de Cantabria, Santander. Reivindica que este tipo de resultados, bastantes comunes dentro del fútbol base, ha generado que “haya muchos niños que ni se diviertan y finalmente acaben retirándose. Es más, la gran mayoría llegan al campo de casa con la presión de ganar. Y es que los entrenadores tampoco estamos bien valorados porque si no ganamos nos echan”.

Rasines, defiende que su intención como entrenador es “transmitir una enseñanza de formación en la que se prime la técnica por encima del resultado”. En cuanto a técnica, «me refiero a la coordinación, la agilidad y la rapidez en la toma de decisiones, como chutar bien, como dar un buen pase, como configurar tu jugada y por qué. Al final, este cambio debería comenzar por priorizar lo que realmente importa y a veces, no son los goles sino los valores deportivos”.

Silvia Marta Mendieta, psicóloga y directora del Centro de Atención a Minusválidos Psíquicos (CAD), ubicado en Sierrallana, opina que “el deporte en edades tempranas es una actividad neutra. Será positiva o negativa según las intervenciones de los mayores. Es importante rescatar los valores más allá de la victoria o la derrota. El equipo ganador puede `aflojar´, pero, aunque el resultado sea llamativo, sólo será negativo si se actúa mal.” De todas formas, apela a que, pase lo que pase, sea siempre “dentro de la deportividad. A estas edades el deporte es educativo y de formación de valores”. Por último, solicita también la implicación de las federaciones.