Las consecuencias del Brexit

En la víspera de la salida definitiva de Reino Unido de la Unión Europea es necesario realizar pactos y llegar a acuerdos que minimicen su impacto
El Brexit no afecta solo a los británicos. Fuente: EFE

Reino Unido es un lugar de contrastes. En los últimos días del 2020 tienen lugar en él situaciones diversas: es uno de los países más afectados por la pandemia de Covid-19, con una cifra oficial de fallecidos que ya supera los 66.000. Además, va a tener lugar su marcha de la Unión Europea con un futuro incierto por delante que conviene aclarar lo antes posible.

Pese a que el Brexit no se dará al final en el escenario rupturista y complejo que los expertos suponían, tendrá lugar siendo perjudicial para todos los países que involucra. En primer lugar, para Reino Unido: según un informe del Banco de España, perderá entre un 1,5% y un 3% del PIB en 2020.Por otra parte, el resto de la Unión Europea, en conjunto, perderá un 0,4%.

Tales eran los malos augurios respecto a las relaciones y las consecuencias de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, que el Parlamento británico, de hecho, pidió al Gobierno de Boris Johnson un plan de contingencia para atajar los problemas que pudieran surgir. Según el periódico The Times, la semana pasada se ejecutó en Whitehall un ejercicio de prueba de estrés, que es utilizado para evaluar la estabilidad y capacidad de acción de un sistema frente a posibles escenarios desestabilizadores. Este fue bautizado como «Operation Capstone» y en él se modelaron una serie de eventos que representan todo lo que podría salir mal en la sucesión del Brexit, que empezó hace cuatro años, cuando la mayoría de la población votó en un referéndum histórico.

Los escenarios representados encierran, desde la explosión de una bomba en Gibraltar; el secuestro de camiones repletos de suministros y medicamentos destinados para combatir la pandemia; o la súbita suspensión de un enorme proveedor de atención domiciliaria, ahogado por la caída de la libra; a la imposibilidad de contratar personal del espacio comunitario debido a que la libre circulación de ciudadanos finalizará con el divorcio.

Se añaden a estos, además, las inundaciones en Inglaterra fruto de dos tormentas; buques de España y de Francia bloqueando el paso de los ferries británicos en el Canal de la Mancha hacia el continente y la policía lidiando las protestas ciudadanas.

España ante la situación

España, además, por sus lazos con el Reino Unido, como apunta el profesor de Economía en la UCLM y asesor financiero Juan Carlos Ceballos Santamaría, “se verá especialmente castigada”. “Depende de los británicos como receptor de sus turistas o de sus mayores adquirentes extranjeros de viviendas; exportador de muchas de sus frutas y de sus vehículos; navegante de pesqueros en sus aguas; y con una empresa como IAG (grupo de aerolíneas anglo-español) previsiblemente perjudicada, sobre todo en su actuación en Bolsa”, amplía el profesor.

Un británico posa ante una oficina turística de Benidorm. Fuente: Europa Press 

El Parlamento Europeo ha anunciado que debe existir un acuerdo antes del domingo 20 para que entre en vigor el 1 de enero de 2021. Han de votar no solo los británicos, sino también los europarlamentarios. Si no hay en la fecha prevista, se vaticinan problemas en las fronteras. De hecho, ya ha habido muestras de estas complicaciones, como los disturbios ocurridos el viernes en Folkestone, con retenciones de 30 kilómetros.

Acercar posiciones

Aún quedan, por otra parte, “temas que resolver”, como apunta Miguel Álvarez Peralta, experto en Política Internacional, Doctor internacional en Comunicación y profesor de Comunicación Política en la Universidad Complutense de Madrid, “asuntos cruciales como el acceso a los caladeros británicos y el level playing field (nivel de competencia leal)” “La UE trata de que el Reino Unido acate su regulación comunitaria y el Reino Unido se defiende intentando imponer su soberanía”, añade.

Respecto al tema de la pesca, la Unión Europea ha tratado en diversas ocasiones de ofrecer un pacto que resulte asequible. En la última ocasión, ha planteado la opción de ofrecer el 25% del valor de pesca de los barcos británicos. Trato rechazado completamente por el primer ministro británico, por considerarlo insuficiente. Miguel Álvarez Peralta dice al respecto: “Boris Johnson se encuentra en una fase crucial en su carrera política. Ahora es cuando debe mostrarse capaz de guiar a la nación en su nuevo “sendero” en solitario. Por ello, no cederá ante propuestas claramente desproporcionadas para sus intereses que haga la UE. (Ellos) Consideran que ya han cedido demasiado”.

Boris Johnson advirtió que un acuerdo parece cada vez más improbable . Fuente: The National

En esta línea, el presidente de la Alianza Pesquera Europea, Gerard van Balsfoort, describe estos términos como «sin precedentes». «En su forma actual, estas condiciones suponen un golpe enorme a un sector que componen 18.000 personas y genera 20.000 millones de euros al año», expone. «Nuestra industria», continúa Van Balsfoort, «está literalmente al borde del colapso y, a pesar de las constantes promesas que nos han hecho, está a punto de que la tiren al río con la oferta de la Comisión Europea al Gobierno británico».

Así, de acuerdo con lo que decía el profesor Peralta, Van Balsfoort ha sostenido que un gran número de miembros de la alianza optarían por que Reino Unido saliera sin acuerdo en este ámbito, antes que aceptar los términos ofrecidos por Barnier. «Queríamos evitar una salida sin pacto de por medio, pero lo que están proponiendo para que suceda es igual de malo. Me parece atroz. Si la Comisión no defiende a sus pescadores, podría significar la muerte de una industria que ha contribuido enormemente a las comunidades costeras de nueve estados miembros de la UE, y cuyos miembros se han jugado la vida para traer comida del lugar más hostil de la tierra»