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Gimnastas de la selección española obligados a entrenar en la calle

El Club Valencia – Mar de gimnasia aeróbica nutre la selección nacional con más de veinte deportistas. Desde el pasado agosto, momento en el que cerraron el pabellón donde entrenan, localizan sus sesiones en una pista de frontón y en la Casa de la Cultura del municipio valenciano de Burjassot. Técnicos, gimnastas y familias exigen una solución por parte del Ayuntamiento.

Gimnasta del club Valencia Mar
Martina, gimnasta del Valencia Mar, entrena en el suelo del frontón de Burjassot. Fotografía: Andrea Sanchis.

 

La gimnasia valenciana está en crisis. Son las siete de la tarde y apenas queda luz natural en la calle. Este octubre ha llegado lluvioso y el agua y la falta de recursos calan en los deportistas del club Valencia – Mar. No hay techos, ni paredes… no hay instalaciones. Sólo unos pocos metros cedidos en las cachas de cemento del municipio de Burjassot.

 

En Valencia, un total de setenta gimnastas y seis entrenadores valencianos se han visto obligados a cambiar sus habituales sesiones a puerta cerrada por entrenamientos al aire libre. El Club Valencia – Mar , uno de los más relevantes a nivel nacional y con numerosos miembros en la selección española, no dispone actualmente de las instalaciones necesarias para alcanzar su máximo nivel. “Estamos entrenando en un frontón, sobre un suelo duro y de gravilla que lesiona a los gimnastas”, afirma la directora técnica, Cristina Pérez.  Rodeada de su equipo, la entrenadora debate sobre la influencia que podría tener este hecho en el rendimiento. “O se soluciona rápido o podemos dar por perdida la temporada”, sentencia Javier Figueres, otro de los entrenadores.

 

El pasado agosto, el pabellón municipal de Burjassot tuvo que cerrar sus puertas por problemas en el suelo y goteras. Desde entonces, y hasta que el Ayuntamiento del municipio valenciano dé una solución, el Club Valencia – Mar tendrá que alternar sus sesiones a la intemperie con entrenamientos en la Casa de la Cultura. Este espacio tampoco es adecuado, pero tiene techo. En una época del año en la que el frío comienza a llegar, este es el factor que más preocupa a deportistas. “Aquí por lo menos no nos mojaremos”, destaca Silvia Rodríguez, una de las gimnastas más jóvenes. No obstante, Belén Esterlich, subcampeona del mundo y oro en los Juegos Mundiales, define el nuevo lugar de entrenamiento como “deficiente” y lo compara con las instalaciones de las que disfrutan otras selecciones. “Sería imposible que gimnastas franceses o rumanos entrenasen en estas condiciones”, afirma la deportista, que confiesa haber recibido palabras de incredulidad a través de las redes sociales.

Belén Esterlich, gimnasta del Valencia Mar
Belén Esterlich, campeona de los Juegos Mundiales, entrena al aire libre. Fotografía: A. Sanchis.

El ayuntamiento no responde 

Esta solución temporal tampoco convence a técnicos y familiares, que exigen la reapertura del pabellón. “Nosotros pagamos para que nuestros hijos puedan entrenar en las mejores condiciones”, comenta Carmen Sánchez, madre de una gimnasta. Actualmente, y aunque el club divide a los deportistas en grupos, cada día llegan a coincidir más de treinta personas en un espacio reducido y que, además, debe compartirse con el club de gimnasia rítmica y las escuelas municipales.

 

Natalia Sánchez es la responsable del grupo de gimnasia aeróbica del Ayuntamiento y también entrenadora del Club Valencia – Mar. “Esta situación nos perjudica doblemente”, afirma. Y es que, el club saca su cantera de las escuelas municipales. Cada martes y jueves, numerosos niños y niñas de entre tres y doce años prueban la gimnasia aeróbica, pero “estando como estamos, es normal que se apunten menos”, admite la técnico.  El octubre pasado, el club ya había registrado quince nuevas altas, mientras que en esta temporada sólo ha conseguido cuatro.

Nacho Viger, gimnasta del Valencia Mar.
Nacho Viguer, gimnasta del club Valencia Mar, entrena en el patio exterior de la Casa de la Cultura de Burjassot. Fotografía: A. Sanchis.

¿Y ahora qué?

El club valenciano finalizó el año con una plata por equipos a nivel nacional, más de una veintena de metales en el campeonato de España y tres puestos de finalista en el campeonato del mundo celebrado en Corea. Tras concluir la temporada, la entidad recibió un gran número de solicitudes para entrar a formar parte del equipo. Sin embargo, una vez iniciado el curso escolar, muchas familias optaron por abandonar el Valencia – Mar por los continuos cambios en el lugar de entrenamiento.

 

Casos como este ponen en peligro la proyección de la gimnasia aeróbica: un deporte minoritario que requiere de buena publicidad y se basa en el ´boca a boca’ entre familias. A pesar de todo, en el club no pierden el optimismo y confían en poder volver al pabellón en el margen de un mes. “Este año preparamos el campeonato de Europa y aspiramos a conseguir medalla”, comenta Cristina Pérez. Y, sin dejar de mirar el calendario, recuerda a su equipo que las competiciones comienzan en abril y que aún hay margen para la recuperación.

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