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El presidente de Filipinas anima a acabar con los drogadictos

En sus primeros cuatro meses de gobierno, el presidente de Filipinas, Rodrigo Duarte, suma ya 3.500 asesinatos de consumidores de drogas. En su toma de posesión, Duarte prometió que eliminaría la droga y los traficantes de los barrios. Desde el pasado julio, existen listas públicas de personajes relacionados con el narcotráfico que, según el presidente, deberían ser eliminados.

Jorge Duarte, presidente de Filipinas.
El presidente de Filipinas, Rodrigo Duarte, explica en una comparecencia pública su plan contra la droga.

Duarte: “Hitler masacró a tres millones de judíos. Ahora, aquí hay tres millones de adictos. Me gustaría masacrarlos a todos”

“Hitler masacró a tres millones de judíos. Ahora, aquí hay tres millones de adictos. Me gustaría masacrarlos a todos”. De esta forma define el presidente filipino una política de exterminio que tiene como resultado un total de 40 muertos al día en ciudades como Manila. “Están matando a todo el mundo”, clama la hermana de una de las víctimas. En muchos casos, las personas asesinadas se señalaron voluntariamente para evitar la muerte. Las cifras oficiales ascienden hasta 730.000 usuarios entregados, aunque esto no ha impedido que policías o sicarios asesinen a muchos con un tiro.

 

El jefe de la policía, el general Ronald Bato Dela Rosa, confirma que se ha reducido el suministro de drogas “entre un 80 y un 90%”. Unos datos que exponen con orgullo desde el sector policial. Antes desprestigiados, hoy reciben pagas extras por acabar con la vida de personas del mundo de la droga.

Calles de Filipinas manchadas de sangre.
En las calles de Filipinas se mezclan la sangre y los recuerdos a las víctimas.

Alrededor de estos asesinatos, en Filipinas se está creando un negocio paralelo a la droga: el de las empresas funerarias. “Cada día aparece alguien preguntando por cadáveres de personas relacionadas con la droga”, afirma el dueño de un negocio fúnebre. Baby Samilang, empresaria, incluso ha comenzado a trabajar a domicilio. Partidaria de Duarte, busca cadáveres bajo los carteles de I am a pusher (soy un traficante) para ofrecer sus servicios a las familias. Previo pago de 14.000 pesos (267 euros), la empresa de Samilang se encarga de los cuerpos. De los de quien puede permitírselo; otros terminan en una fosa común. Y es que el número de drogadictos asesinados es mayor que el de narcotraficantes.

 

El caso del presidente filipino, conocido por haber llamado “hijo de puta” a Barack Obama y al Papa Francisco, es un ejemplo más del triunfo de los populismos. En las elecciones de julio ya anunció que su orden era “disparar a matar sin importar los derechos humanos”. A día de hoy, su plan de violencia contra la droga ha conseguido el respaldo del 91% de la población, en un país donde el consumo de sustancias no supera el 2,3%.

Link del reportaje original: La carnicería antidrogas de Filipinas. “Están matando a todo el mundo”

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