El fraude como instinto de supervivencia

 

El protagonismo de las aseguradoras ha aumentado a causa de las exageraciones y las declaraciones ficticias. Un mundo donde en los últimos años se premia a las empresas del sector que detectan más casos fraudulentos. Hasta ahora Línea Directa, Mapfre Empresas y Fiatc encabezan la lista.

El empleo precario y el paro son dos factores que refuerzan la actividad de delinquir desde que España se vio afectada por la crisis económica de 2008. Y su principal objetivo es obtener la máxima indemnización posible. Según Thomas Buberl, director ejecutivo de AXA, en 2015 se registró un aumento de denuncias por daños corporales (15%) y alrededor de 550 millones de euros podrían haberse visto perdidos por intentos de estafa.

“Las excusas más recurridas por los estafadores son: intentar hacer el seguro del coche sin que se perite previamente para ver si tiene algún daño, exagerar el tema de lesiones, siniestros de hogar y el atraco en la calle; donde la mayoría se corresponde con denuncias falsas o exageran las cuantías robadas”, según Marcos González, trabajador en una correduría y experto en fraude ocasional y fraude premeditado desde hace 25 años.

La existencia de mafias y de bandas organizadas ha aumentado un 12% respecto a años anteriores, según un informe de AXA en España.

“Todo es un negocio. Los seguros, los médicos y todo lo que te imagines”, según María Eugenia Villalba, afectada por un tipo de fraude menos común conocido como: estafa de la defensa jurídica. En su caso, su abogada de contratación privada llegó a un acuerdo con la compañía contraria sin su autorización.

Año 2014. Un vehículo colisiona con otro cerca de la zona universitaria de Málaga. La afectada comienza en esos meses el tratamiento de rehabilitación y contrata asesoramiento profesional y tramitación privada.

Primera oferta de la compañía contraria rechazada. Se procede a tramitar la demanda sin ningún tipo de gastos. Segunda oferta, esta vez la cuantía asciende a 5.000 euros y el cliente decide aceptarla tras hablar con su abogada. Finalmente, el juicio no se celebra.

Aceptados los trámites, la abogada exige una ganancia de 15% del total que su cliente va a cobrar. Según ella, es necesario pagar los honorarios, un perito médico y un procurador aunque suele ser abonado por la compañía contraria.

Es un trámite que no se corresponde con los fraudes más comunes: ocasional, premeditado y organizado. Un delito que deriva de la profesionalidad de la abogada y la inocencia del cliente. Una actividad que no registra exageración de testimonios ni planificación de lesiones físicas y daños materiales.

A pesar de ello, la intención de defraudar a las aseguradoras ha caído un 50% desde el año 2014, según Línea Directa. Mientras otros tipos de fraudes en España no cesan. Nuevos métodos donde el beneficiado arrebata a sus clientes un alto porcentaje que no le corresponde. Una profesión llena de inquietudes donde la fábula del fraude seguirá existiendo como recurso ante la crisis.

 

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