Historia del coche eléctrico

La tecnología avanza sin parar. Y en el mundo del automóvil no podía ser menos. En los últimos años, el coche eléctrico se está logrando hacer un hueco muy importante en el mercado del automóvil.

Sin embargo, aunque sea ahora cuando está logrando un mayor auge, el coche eléctrico es un invento bastante antiguo.

Coche eléctrico de 1919. Fuente: Steve Jurvetson en Flickr
Coche eléctrico de 1919. Fuente: Steve Jurvetson en Flickr

Este tipo de vehículo aparecía por primera vez a mediados del siglo XIX, cuando Robert Anderson inventó el primer vehículo propulsado gracias a la electricidad. Esto ocurría en 1839. En aquel momento, este avance supuso un gran auge de la industria automovilística.

En un principio, se trató de un carruaje que conseguía alcanzar los 6 kilómetros por hora, algo totalmente impactante en aquella época. Pero lo realmente impresionante vino tan solo cuarenta años después cuando lograron que el carruaje alcanzara los cien kilómetros por hora, e incluso los superara.

Unos años más tarde, ya en el siglo XX, se incorporan a los motores de estos coches las baterías recargables. Era 1911 y en esos momentos el 90% de los coches que circulaban en el mundo eran eléctricos.

Fuente: Boston Public Library en Flickr
Henry Ford. Fuente: Boston Public Library en Flickr

A pesar de estas mejoras y de que el coche eléctrico fuera cada vez más popular, de repente todo cambió. Henry Ford, pionero del trabajo en cadena, introduce en los coches de gasolina el motor de arranque. Además, mejora la comodidad y el manejo de estos vehículos.

Estas mejoras, unidas al desplome del precio del petróleo en aquella época y a la precaria situación de la energía eléctrica, cada vez más cara y escasa, desencadenaron el declive del coche eléctrico a principios del siglo XX.

Desde entonces, los coches propulsados por gasoil o gasolina han sido los protagonistas del mundo del automóvil. Sin embargo, de un tiempo a esta parte todo se ha vuelto a invertir. En especial dese que comenzara la crisis económica mundial de estos últimos años.

Hoy el precio del petróleo está en constantes idas y venidas. En estos momentos no está demasiado alto, sobretodo si lo comparamos con los precios desorbitados que hemos visto hace a penas un par de años. Pero su inestabilidad, unida a una mayor conciencia de cuidar el medio ambiente, hacen que cada vez más, la energía eléctrica sea más demandada.

 

Impresión 3D, ¿futuro o presente?

¿Confeccionar un vestido con nuestra propia impresora? Esto y mucho más será posible dentro de muy poco gracias a la tecnología 3D.

Sobre todo, lo más llamativo de los últimos años, está siendo su uso en el campo de la impresión. Hasta ahora, todos habíamos conocido las impresoras cotidianas que usamos en casa o las más profesionales, pero que al fin y al cabo, eran (y son aún) impresoras convencionales.

Imagen de una impresora 3D. Fuente: Creative Tools en Flickr
Imagen de una impresora 3D. Fuente: Creative Tools en Flickr

Con la  tecnología en 3 dimensiones, algún día podremos imprimir nosotros mismos un vestido, una tarta, una zapatilla y hasta ¡nuestra propia casa!

Aún es pronto para hablar de estos avances como habitual en nuestras vidas porque, de momento, solo se están usando en el ámbito industrial. Pero algún día, en un futuro quizá no demasiado lejano, diremos “esto lo hice con mi impresora 3D”.

Como ocurre con la aparición de la mayoría de las tecnologías, hay personas que creen en ello y personas que no. Pero si recurrimos al ejemplo más común, hace simplemente 10 años, nadie creía que fuera posible que un móvil tuviera internet. Incluso, yendo más lejos aún, ¿quién se imaginaba en los años 60 que nos podríamos comunicar con teléfonos sin cables?

Ejemplos de objetos realizados con una impresora 3D. Fuente: Daniel Turienzo Nieto en Flickr
Ejemplos de objetos realizados con una impresora 3D. Fuente: Daniel Turienzo Nieto en Flickr

Siempre que aparece algo nuevo al principio se desconfía. Pero esto ocurre siempre hasta que realmente la gente ve que es posible, que es la realidad, nuestra realidad y que la podemos mejorar gracias a estos avances.

Para poder tener nuestra propia impresora 3D en casa, aún tendremos que esperar algunos años. Pero lo que está claro es que el momento llegará. Nuestra tarea durante este tiempo será la de ir pensando qué nos vamos a querer imprimir cuando compremos nuestra primera impresora 3D.