Impresión 3D, ¿futuro o presente?

¿Confeccionar un vestido con nuestra propia impresora? Esto y mucho más será posible dentro de muy poco gracias a la tecnología 3D.

Sobre todo, lo más llamativo de los últimos años, está siendo su uso en el campo de la impresión. Hasta ahora, todos habíamos conocido las impresoras cotidianas que usamos en casa o las más profesionales, pero que al fin y al cabo, eran (y son aún) impresoras convencionales.

Imagen de una impresora 3D. Fuente: Creative Tools en Flickr
Imagen de una impresora 3D. Fuente: Creative Tools en Flickr

Con la  tecnología en 3 dimensiones, algún día podremos imprimir nosotros mismos un vestido, una tarta, una zapatilla y hasta ¡nuestra propia casa!

Aún es pronto para hablar de estos avances como habitual en nuestras vidas porque, de momento, solo se están usando en el ámbito industrial. Pero algún día, en un futuro quizá no demasiado lejano, diremos “esto lo hice con mi impresora 3D”.

Como ocurre con la aparición de la mayoría de las tecnologías, hay personas que creen en ello y personas que no. Pero si recurrimos al ejemplo más común, hace simplemente 10 años, nadie creía que fuera posible que un móvil tuviera internet. Incluso, yendo más lejos aún, ¿quién se imaginaba en los años 60 que nos podríamos comunicar con teléfonos sin cables?

Ejemplos de objetos realizados con una impresora 3D. Fuente: Daniel Turienzo Nieto en Flickr
Ejemplos de objetos realizados con una impresora 3D. Fuente: Daniel Turienzo Nieto en Flickr

Siempre que aparece algo nuevo al principio se desconfía. Pero esto ocurre siempre hasta que realmente la gente ve que es posible, que es la realidad, nuestra realidad y que la podemos mejorar gracias a estos avances.

Para poder tener nuestra propia impresora 3D en casa, aún tendremos que esperar algunos años. Pero lo que está claro es que el momento llegará. Nuestra tarea durante este tiempo será la de ir pensando qué nos vamos a querer imprimir cuando compremos nuestra primera impresora 3D.

¿Somos adictos a los móviles?

La tecnología, y especialmente los móviles, se han convertido en parte de nuestras vidas. Dependemos de ambos para la mayoría de nuestras tareas cotidianas y esto a veces nos puede crear problemas, sobre todos si llegamos a convertirnos en adictos y la dependencia que tenemos de ella es excesiva.

La aparición de los teléfonos inteligentes ha impactado en la sociedad de manera positiva. La innovación tecnológica ha mejorado la vida de las personas. Las comunicaciones son más sencillas y han desaparecido las barreras de espacio y tiempo.

little-girl-using-mobile-phone-Fuente Witthaya Phonsawat
Bebé usando un teléfono móvil. Fuente: Witthaya Phonsawat en FreeDigitalPhotos.net

Pero no todo es positivo. La tecnología también tiene sus inconvenientes. El más relevante es la adicción a la que podemos llegar si no usamos correctamente la tecnología. Como cualquiera, es difícil tanto de diagnosticar como de reconocer por el propio afectado, pero debemos tener cuidado y ser conscientes  de que estamos ante un “arma” muy potente.

Hay que tener especial cuidado con los más pequeños porque no sólo los adultos llegamos a abusar de la tecnología. Cada vez son más los niños que se pasan horas y horas jugando con los móviles, tablets, ordenadores o consolas, olvidándose del mundo que les rodea.

Los expertos recomiendan que no se deje a los niños menores de seis años que dispongan y/o usen la tecnología ellos solos, porque eso les puede llevar a un problema de dependencia. Pero también les puede influir a la hora de relacionarse con el resto de niños de su edad.

En definitiva, solo de nosotros mismos depende que nos convirtamos en adictos o no, ya que, como seres racionales que somos, debemos saber dónde está el límite.